Y los damnificados y el pueblo qué
Declaración
Luego que las
fuerzas naturales con hechura en los huracanes “Gustav” e “Ike”, se pasearon
por Cuba, uno de los aspectos que resalta es la extrema fragilidad de la
mayoría de las viviendas que habita nuestra población.
Las imágenes que
ofrece la TV confirman lo precario de las mismas. No se encuentran aptas no
ya para soportar un huracán, sin riesgo para vida y propiedades, ni tan
siquiera parecen capaces de ofrecer cobijo y seguridad ante los débiles
vientos de una tormenta tropical. Es la terrible realidad que muestran las
imágenes. Sin embargo reconocemos la presteza de las autoridades cubanas
para evacuar a los ciudadanos que se encontraban en los lugares más
vulnerables.
Pero mucho más allá
de la debilidad constructiva y la innegable responsabilidad del gobierno
ante esta situación, se encuentra el sufrimiento humano.
A cualquier mirada
inquisitiva la burda y típica propaganda oficial, que presenta al mundo sólo
a quienes alaban y elogian al sistema, glorifican a sus dirigentes y afirman
su confianza en el auxilio satisfactorio de sus necesidades, no logra nunca
ocultar el padecer de miles de familias que han perdido techo y propiedades,
y no cuentan con recurso alguno para paliar sus desdichas. Impedidos de
expresar su impotencia y desesperanza, sus sentimientos y dolor ante la
horrible realidad que enfrentan al quedar al descubierto con el paso de
ambos huracanes, de la precariedad acumulada en toda la isla. Para los
medios informativos nacionales estas personas no existen.
Para el gobierno
cubano la solidaridad es una figura política, que supone acciones en ese
sentido. Es un recurso válido de propaganda. No resulta de su interés cómo
puede afectar ésta a nuestra población. Su volumen y calidad se corresponde
con hacia quién y por qué se destina. Venezuela y Bolivia hoy lo corroboran.
Los viejos ejemplos sobran.
Se politiza la
solidaridad. Se politiza el sufrimiento. Se politiza también la tan urgente
ayuda necesaria que contribuya a mitigar tanto dolor y pérdidas.
Para La Habana las
donaciones ofrecidas por el gobierno de los Estados Unidos y los exiliados
cubanos a los damnificados son políticamente inaceptables. Permitir que
personal calificado de esa nación evalúe sobre el terreno las prioridades de
la ayuda posterior, es políticamente desatinado, como políticamente es
inadmisible también que el gigante del norte renuncie a la solicitud de
inspeccionar los daños en el terreno, para de esa manera viabilizar la
entrega de la ayuda, lo cual hace evidente la falsedad del anterior
pretexto. No por gusto existe un diferendo político económico de larga data.
Indigna contemplar cómo consideraciones políticas e ideológicas se sitúan
por encima de desdichas, penurias y miserias de la población.
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La manera de
contactar con la CLC es la siguiente: Teléfonos y Faxes: 878 4010 y 866
8306. Webs:
www.liberalescubanos.org y
www.psdcubano.org, Emails:liberalescubanos@concast.net
Por otro lado,
hacer uso de las donaciones a su juicio y voluntad, sin que nunca en ningún
caso se le detalle a la nación el monto total de la ayuda recibida y el
curso exacto que se le brindó a la misma es inmoral. La transparencia no
aparece entre los principales atributos de las autoridades en Cuba. También
es su juicio y voluntad la que rechaza o acepta las donaciones que se
ofrecen al país para los damnificados. Para ellos no contar con la
población es políticamente correcto.
Lo que sí resulta
políticamente aceptable es que le ofrezcan créditos para adquirir en el
mercado norteamericano lo que consideran necesario. Al parecer más que de
ayuda y donaciones carecemos de crédito en México, Panamá o cualquier país
de la periferia donde se pueden suplir las mismas necesidades. Todo se
reduce a una traslación política del viejo cuento de La Buena Pipa.
Y mientras tanto
los damnificados y el pueblo: “¡Muy bien, gracias!”
Reinaldo Hernández Cardona Fernando Sánchez López
Partido Liberal de Cuba Partido Solidaridad Democrática
José A. Martínez Puig Pedro Fontanal Miranda
Partido Liberal Ortodoxo Movimiento Liberal Cubano
Lázaro Prieto Álvarez Andrés Govea Suárez
Comisión Atención a Presos Políticos y Partido Paz, Amor y Libertad
Familiares
La
Habana, 20 de septiembre de
2008