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cLc
Convergencia
Liberal
Cubana
DECLARACIÓN
PACTA SUNT SERVANDA
(lo pactado obliga)
Ha
terminado el año 2007 y comenzado el 2008. Y como
siempre ocurre al finalizar un año y comenzar el otro,
las personas resumen los acontecimientos del que
concluye, analizan sus resultados, sus logros y, con el
que comienza, pretenden otear el horizonte y predecir lo
que les depara el porvenir.
Para los integrantes de la Convergencia Liberal Cubana (CLC),
el año concluido ha tenido características especiales:
lo hemos sentido como un año en el que el país ha
experimentado, por un lado, una situación de acefalía y,
por otro, una tibia intención de llenar el gran vacío de
poder, un año en el que no ha estado claro quién y cómo
gobierna, si las cosas se mantienen a la vieja usanza o
hay tímidos vestigios de cambio, si el control del barco
está en manos del Gran Jefe o del segundo oficial a
bordo: conjeturas, lecturas subliminales, desmentidos,
“si, pero no”, violencia en un lugar sagrado de Santiago
de Cuba… y luego las disculpas ante tan execrable
proceder, en fin, todo es movedizo, no claro; se trata
de una visión difusa, inasible. Para unos hay una
esperanza…. Para otros, se trata de una jugada de engaño
bajo un manto promisorio que no es más que una nueva
falacia.
En su alocución de fin de año, el presidente interino de
la nación se ha referido a la necesidad de trabajar duro
(¿han trabajado “flojo” los cubanos en estos 50 años?),
ha hablado de logros discretos y mencionado mejoras
futuras con cautela. No ha, sin embargo, mencionado la
palabra “CAMBIOS”… No obstante todos sabemos que el
socialismo “real” no dará ni logros sociales verdaderos,
ni sacará a los cubanos de su calamitosa situación. Esa
es una lección ya histórica para los cubanos. Pero de lo
que se trata es de ser objetivos, realistas, de tener
los pies en la tierra y de ser capaces de precisar las
cosas en su justa medida. Y la verdad es que la
situación actual presenta características sui generis.
Analicémosla de la forma más apropiada posible, pues hay
un elemento que no había entrado en juego hasta ahora y
que cambia radicalmente las cosas, y ese elemento es:
PACTA SUNT SERVANDA.
Vamos a explicarnos.
Todos sabemos perfectamente en qué situación está Cuba,
y que esa situación ha venido deteriorándose más y más
hasta alcanzar el prácticamente generalizado caos en que
está envuelta la nación. En realidad hace su aparición
un elemento prácticamente nuevo: por primera vez en casi
50 años, el gobierno cubano anuncia algo para nosotros
insólito e inesperado. En comparecencia de prensa el
canciller Felipe Pérez Roque, informa el compromiso
asumido por su gobierno de firmar dos pactos
internacionales patrocinados por Naciones Unidas y que
hasta ahora se habían negado rotundamente a aceptar y
acatar: el Pacto sobre los Derechos Civiles y Políticos
y el Pacto sobre los Derechos Económicos, Sociales y
Culturales.
Esa noticia, realizada el 10 de diciembre pasado (Día
Mundial de los Derechos Humanos, el mismo día que fuera
reprimida esa mañana una manifestación en saludo a tan
magno acontecimiento, por las mismas autoridades que
luego por la noche se comprometen ante el pueblo de Cuba
y la comunidad internacional a firmar tales pactos), es
desconocida hoy, un mes después por millones de cubanos
y mirada con enorme escepticismo por otros tantos. Para
nosotros, que disponemos de la letra de los pactos y
conocemos su espíritu, esa noticia nos ha dejado, a la
CLC, en un monitoreo constante de los acontecimientos
por las siguientes razones:
1. El Pacto de los Derechos Civiles y Políticos
garantiza una serie de derechos a sus destinatarios que
nunca habían sido reconocidos por el quincuagenario
gobierno cubano, a saber; libertad y seguridad
personales, derecho de Habeas Corpus verdadero, derecho
a ser oído por un tribunal competente, independiente e
imparcial, derecho a no ser molestado a causa de sus
opiniones, a la libertad de expresión, de buscar,
recibir y difundir información e ideas de toda índole
sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por
escrito o en forma impresa o artística, derecho de
reunión práctica, derecho de asociarse libremente con
otras personas, a fundar sindicatos y afiliarse a ellos
para la protección de sus intereses, derecho a salir de
cualquier país incluso del propio, y muchos otros.
2. Los pactos internacionales tienen primacía sobre el
derecho positivo interno de los países, es decir, que
deberán hacerse modificaciones al sistema jurídico
imperante hoy en Cuba.
3. Los pactos que el gobierno cubano se ha comprometido
a firmar, excluyen toda discriminación de los ciudadanos
por motivo de “raza, origen nacional o social o
cualquier otra condición social, es decir, que a partir
de su entrada en vigor, nadie podrá ser segregado en
ningún sentido, por ejemplo, ser testigo de Jehová,
pensar políticamente de modo diferente al oficialismo o
asociarse libremente con fines políticos.
4. Conforme a la letra de tales pactos, deberán crearse
autoridades con potestad para atender y resolver
convenientemente las denuncias de los ciudadanos que
aleguen la violación de sus derechos aún por parte de
funcionarios gubernamentales en el ejercicio de sus
funciones, condición sine qua non para un real
cumplimiento de las disposiciones promulgadas por
semejantes instrumentos jurídicos internacionales.
Y no continuamos con esta enumeración para no ser
demasiado extensiva esta exposición
No asombra ver en nuestros compatriotas desconocimiento
y sobre todo escepticismo en cuanto a que esto sea algo
posible a convertirse en realidad. Desde las leyes
comprometidas en la Historia Me Absolverá y nunca
cumplidas, hasta la fecha, ha llovido mucho y los
cubanos también hemos aprendido mucho.
La Convergencia Liberal Cubana sabe de las
reservas que pueden hacerse a los pactos internacionales,
pero también conoce los mecanismos de la ONU para las
reservas hechas a aspectos fundamentales y secundarios
de los pactos. También conoce la CLC los aspectos
teóricos y prácticos de los que en los predios de la ONU
se denomina “Intervención por Motivos Humanitarios”
cuando de violación de derechos humanos se trata.
Tampoco está ajena la CLC a otros aspectos importantes
del Derecho Internacional público y de los principios
que los rigen.
No está tampoco la CLC optimista en exceso con esa
declaración del actual gobierno, ni contempla los
acontecimientos con pensamiento esencialmente negativo:
la Convergencia Liberal Cubana seguirá de cerca esos
acontecimientos para actuar en consecuencia.
Por el momento, nos limitamos a recordar a las máximas
autoridades de la nación que “desde 1990, el Consejo de
Seguridad ha declarado más de 61 veces una amenaza
formal a la paz y la seguridad internacional, siendo que
en los 45 años anteriores, lo había hecho sólo en seis
ocasiones. No es que la seguridad se haya visto
amenazada en forma abrupta y terrible; más bien este
cambio refleja como se ha ampliado el ámbito en el cual
se considera que en 1992, muchas de las resoluciones
conocidas como del capítulo VII que autoriza
intervenciones con el uso de la fuerza se han aplicado a
situaciones internas que implicaban enormes sufrimientos
humanos o transgredían normas internacionales pero
representaban un peligro escaso o nulo para la paz
internacional.”
Los que no queremos para Cuba el final del socialismo
rumano de Nicolai Ceaucescu, ni el caos fraticida
yugoslavo, decimos hoy al gobierno cubano lo que de una
u otra forma repiten los tratadistas sobre el tema: “La
fuerza obligatoria de las normas internacionales deriva
del principio de que los Estados deben respetar los
acuerdos concluidos entre ellos”: PACTA SUNT SERVANDA.
Lo que distingue al orden jurídico internacional es que,
“el principio PACTA SUNT SERVANDA no descansa, como el
derecho interno, sobre una norma superior, el principio
mismo constituye la norma suprema”.
Las razones de justicia contenidas en dichos pactos
predicen o indican cambios frente a esto, una jugada
diversionista para ganar tiempo enfrentaría serios
peligros por sus implicaciones. La acción, pues, la
tiene ahora el gobierno cubano. La Convergencia Liberal
Cubana y el pueblo de Cuba aguardan expectantes. La
palabra final y definitiva la dirá, ineluctablemente
este último.
La manera de contactar con la CLC es la siguiente:
Teléfonos y Faxes: 878 4010 y 866 8306. Webs:
www.liberalescubanos.org
y
www.psdcubano.com
Consejo Permanente para la Posición Común de la
CONVERGENCIA LIBERAL CUBANA
Reinaldo Hernández Cardona
Fernando Sánchez López
Pte. en funciones Partido Liberal de Cuba
Pte. Partido Solidaridad Democrática
José A. Martínez Puig
José L. Pérez Hidalgo
Pte. en funciones Partido Liberal Ortodoxo
Pte. Movimiento Liberal Cubano
Lázaro Prieto Álvarez
Pte. Comisión de Atención a Presos
Políticos y Familiares
La Habana,
22 de enero de 2008
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